Cada día vemos con más preocupación
como la sociedad entra en un deterioro total, cada vez los seres humanos
entramos en un estado de mediocridad increíble.
Las nuevas generaciones no todas,
pero si un número muy importante lastimosamente se caracterizan por no ser productivas.
Por esta razón encontramos cada día
más familias empobrecidas. Cada nuevo matrimonio que se lleva a cabo en lugar
de ser un alivio para la familia se convierte en una carga, donde comían cuatro
ahora deben hacer alcanzar el alimento para cinco ya que se suma una boca más
sin contar las bocas que llegaran más adelante.
El Apóstol Pablo consideraba que
la única forma de acabar con el empobrecimiento y el deterioro de la sociedad
era enseñando y exigiendo que todos en la familia trabajaran.
2 tesalonicenses 3: 10 “Porque aun cuando estábamos con vosotros os
ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.”
Lastimosamente muchos de los que no les gusta trabajar son los que más comen.
De nada sirve que un padre
trabaje y se esfuerce en gran manera para dejarle a sus hijos una jugosa
fortuna, si no les enseña a sus herederos a trabajar, más se demora el en morirse
que sus hijos ya han acabado con lo que les dejo.
Si quieres que tus hijos el día
de mañana administren muy bien lo que les piensas dejar o si quieres que en el
presente te ayuden a administrar lo que tienes involúcralos en lo que haces.
