Jesucristo no hizo a su imagen y
semejanza eso quiere decir que estamos facultados y preparados para ser
personas de éxito, pero lastimosamente cada día vemos más personas fracasadas.
La culpa no es de Dios y lógicamente
tampoco de los gobiernos de turno, la culpa de vivir en pobreza es de cada uno
de nosotros.
La única forma de salir de la pobreza
y tener vidas de prosperidad es si renunciamos a la pereza y hacemos que
nuestros hijos o personas que están bajo nuestra responsabilidad también renuncien
a ella.
Muchas personas quieren grandes
resultados con poco esfuerzo. Proverbios 6: 9 – 11 “Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás
de tu sueño? 10 Un poco de sueño, un poco de dormitar,
Y cruzar por un poco las manos para reposo; 11 Así
vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado” la pereza lo único que genera es pobreza.
Los seres humanos somos seres de
costumbre, si dejas que tus hijos duerman más de lo necesario se acostumbrar y
cuando tengan que esforzarse por trabajar ya no lo podrán hacer.
Jesucristo a todos nos ha dado la
misma cantidad de tiempo, 24 horas al día es tu decisión en que inviertes esas
horas y es tu responsabilidad ayudar a tus hijos a invertir bien el tiempo.
